EXPEDICIÓN 2012 - TZONTZECUICULI, MÉXICO

ESTADO DE PUEBLA, SIERRA NEGRA

 

FOTOS EXPE TOPO SUAPILI TOPO TEVIZTLE    
         

 

 

Expedición Tzontzecuiculi 2012;

¡Ay nanita, ay mamita, el mundo se va a acabar!

 

“¡Explorar aquí es más duro que la hostia! Si no te entierras la punta de un maguey, alguna piedra se te mueve o te cae encima, la vegetación es tan densa que cuesta localizar las bocas y por si fuera poco, si te distraes, en cualquier momento puedes pisar una cascabel”… fueron algunos de los comentarios de Aitor Lotina, uno de los miembros de la expedición.

¿Qué tiene de bonito una exploración en la que hay que sufrir tanto?

¿Cómo se podría contestar a eso? las jornadas de exploración iban a ser un poco duras ya que si queríamos encontrar alguna cueva que siguiera tendríamos que abarcar mucho territorio. Y realmente progresar por esta montaña es un infierno.

Nos dimos cita nuevamente por quinta vez en la Sierra Negra, al sur del estado de Puebla, México, para continuar con el proyecto de exploración de cuevas en el área. Otra vez, Franco Attolini, Al Warild y yo, Gustavo Vela, invitamos a nuestros amigos para que nos ayudaran a encontrar y explorar nuevas cuevas.

En el 2011 habíamos dejado Olbastl Koltik (Sótano Chueco) a -565 metros de profundidad y continuaba por un meandro muy estrecho en forma de “Z”; no había mucha corriente de aire, sin embargo los compañeros que habían estado ahí aventaron unas piedras al pozo y escucharon al menos unos 10 ó 15 metros de caída. Sabiendo esto, se convirtió en nuestro segundo objetivo; el primer objetivo como siempre es pasarla bien con los amigos. Nuestro tercer objetivo sería continuar con la prospección por algunas mesetas, algunas cercanas y otras lejanas… muy lejanas.

Programamos cuatro semanas de estadía en la montaña, así es que paramos a comprar las provisiones pertinentes para 14 integrantes en la ciudad de Tehuacán. Después de tres días de adquisiciones nos subimos en las dos camionetas y el “coche-galletas”, (nombre dado a lo que no carga mucho en honor a un burrito de la sierra que sólo era capaz de cargar una caja de galletas), hacia Huizmaloc.

Ahí rentamos 8 mulas para que llevaran parte de la comida y del equipo hacia la meseta de 2300 metros, al mismo lugar donde habíamos puesto el campamento el año pasado. Siete de nuestros compañeros subieron para iniciar la instalación del campamento base. Mientras tanto, otros cuatro nos quedamos con el resto del equipo para esperar otras 11 bestias a la mañana siguiente.

Cuando todos estuvimos arriba aceleramos la construcción del campamento: tienda comunitaria, cocina, letrina, almacén de material, área de juguetes tecnológicos, lo único que nos faltaba eran cuevas por lo que se organizaron los grupos de prospección. Aunque teníamos una cueva de -500, nos urgía tener más objetivos.

Comenzamos la prospección, unos hacia las mesetas del oeste a una altura de 2400 msnm; otros hacia las del centro; encontramos algunos pozos pero ninguno paso de los 40 metros. Empezaron a correr los días y también el armado de Koltik, varios grupos bajaban por la mañana a la cueva y por la tarde regresaban al campamento. A la par de estos viajes otros grupos caminaban y caminaban luchando con la maleza, los magueyes y los lapiaces-trampa para encontrar pequeños sótanos de no más de 40 metros de profundidad.

Llegó la segunda semana de expedición y por suerte en un día de caminata a 2500 metros encontramos una fractura con sótanos prometedores. Al día siguiente se organizaron los grupos de bajada; el más profundo fue el “Sótano María Juana” de 80 metros; los otros 3 fueron de 70, 50 y 40 metros de caída, pero para nuestra mala suerte todos se cerraron. Dos días después se volvió a la zona para continuar bajando las bocas encontradas. Otro pozo de 40 que también cerró. Una rampa y un pozo de 20 metros, que no tenía muy buena pinta, parecía que cerraría enseguida o que conectaría con el pozo de al lado, y sin embargo la cueva siguió en una serie de pequeños pozos. Tenía tantos picos cortantes que le nombraron Olbastl Teviztle (Cueva Picos).

Mientras tanto, en Koltik el “Basque Team” se empeñaba en abrir el meandro “Z”, moviendo algunas piedras por ahí, martilleando por allá… Días después de arduo trabajo lograron pasar, bajando un pozo de 15 metros pero como no llevaban suficiente cuerda no pudieron acabar la exploración. Hubo que esperar a que el siguiente equipo revisara una bifurcación, dos pequeños pozos y para nuestra mala, que digo mala, malísima suerte, todo estaba cerrado; habían bajado 20 metros en total y no había paso por ningún lado, revisaron y revisaron pero no había paso. Olbastl Koltik había muerto a -587 metros de profundidad.

Ahora nuestras esperanzas estaban en Teviztle. Se había bajado hasta -130 encontrando un meandro bastante estrecho, lo consiguieron pasar y llegaron a un pequeño pozo de 5 metros seguido de otro. No era tan estrecho como para no pasar pero era lo suficientemente angosto para hacerte sufrir bastante y para tener que ponerse en posiciones…bastante interesantes, por esto le llamamos “meandrosutra”. En la cuarta punta, se bajaron varios pozos, uno de ellos de 80 metros, ¡la cueva seguía!

Al final de la segunda semana se llegó a un pozo de 100 metros que llegaba a una sala de derrumbe enorme; se revisaron posibles continuaciones pero no se encontró nada. Se organizó una entrada más, integrada por cinco “bárbaros”, para revisar todos los rincones del derrumbe, gastaron horas y horas revisando pero no encontraron continuación posible. Olbastl Teviztle se cerraba. Se empezó a desequipar.

Para la mitad de la expedición llegaron refuerzos: tres espeleólogos mexicanos más, sangre nueva para las exploraciones, lo único malo es que casi no teníamos cuevas.

Se estrenaron comenzando la desinstalación de Koltik y revisando una ventana que se había visto en Teviztle a -130 de profundidad. De esta manera comenzó la tercera semana de la expedición… todas las cuevas que teníamos estaban muriendo.

Se decidió ampliar el área de prospección a las cotas 2500, 2600 y 2700 metros de altura. El resultado de esta búsqueda: piernas llenas de pinchazos de maguey, brazos arañados por las zarzas, rodillas y pies heridos al caer por los lapiaces inestables, e  incontables moretones por todo el cuerpo, al tratar de avanzar entre la maleza… y más de una docena de serpientes de cascabel, ¡¡ah sí!! y los pozos encontrados no pasaron de los 50 metros de profundidad.

La ventana que se había revisado en Teviztle resultó ser un meandro bastante incómodo y una sucesión de pozos que conectaron con la otra vía ya explorada. No nos había llevado ni más lejos ni más profundo. Teviztle también moría.

Durante la cuarta semana, se encontraron algunas bocas interesantes en la cota de 2600 metros, muy muy lejos. Se necesitaban 3 horas para llegar allí desde el campamento base y otras tres para volver, por lo que había que madrugar para alargar las jornadas de trabajo e intentar regresar antes de que anocheciera sobre todo para atravesar una zona de maleza y lapiaz muy complicadas sin perderse…demasiado. Nos acordamos mucho de una frase de Pablo (que este año no pudo venir): “lo único que le faltaba a la espéleo es tener que madrugar”…

Para revisar un pozo de 100 se necesitaron tres días. La instalación era bastante compleja, intentando evitar la gran cantidad de piedras de la pared y se necesitó más cuerda de la que se había llevado, así al tercer día se consiguió llegar al fondo para descubrir que se cerraba a tan sólo 85 metros de profundidad.

Con otra cueva más lejana se tuvo mejor suerte. El pozo de entrada eran 40 metros iluminados por completo por la luz que entraba por una boca superior. A pesar de la buena pinta, la continuación no era evidente, parecía que otra vez nos acompañaba la mala suerte… Al día siguiente se intentó forzar la continuación, para ello se decidió ofrecer una doncella al “dios de la cueva, ostotl”, para que dejara abierta su puerta para nosotros… la doncella entró sola…¡¡Ostotl aceptó la ofrenda!! encontró la continuación en una trepada a una ventana en la base del primer pozo que nos llevaba a través de un pequeño meandro con gran corriente de aire a otro pozo de 60 metros. Se le llamó Olbastl Suapili (Sótano de la Doncella).

Casi en la cabecera de este segundo pozo se revisó otra ventana que nos llevó más profundo a través de unos meandros incómodos y polvorientos.

El tiempo se acababa, se dejó en la cueva algo de equipo para revisar las incógnitas el próximo año.

Después de cuatro semanas en las faldas del Cerro Tzontzecuiculi, 14 espeleólogos exploramos más de 60 pozos de entre 10 y 84 metros de profundidad,  en duras jornadas de prospección.

Olbastl Teviztle bajó -382 metros, Olbastl Suapili llegó a -188 metros y por último se le arañaron 20 metritos a Olbastl Koltik quedando en -587 metros. Cabe mencionar que esta expedición soportó el clima más húmedo de los cinco años que llevamos explorando por esta zona. Lluvias continuas, mucha neblina y algunas buenas tormentas eléctricas amenizaron nuestras exploraciones.

Después de todos estos días y tanto esfuerzo invertido nos preguntamos si quedarán más cuevas profundas por encontrar o si es que en la campaña de 2011 encontramos todas las cuevas “buenas” de la zona (Altepetlacac de -638 y Koltic de -587m).

Haciendo memoria, en la década de los 80 un grupo de australianos estuvieron en las faldas de Cerro Zizintépetl (a 20 kilómetros de nuestro campamento, en la misma Sierra) encontrando sótanos de no más de 80 metros de profundidad. Y en el 2004 espeleólogos de Quebec estuvieron buscando cuevas en el mismo Zizintépetl pero en otro sector y sólo encontraron cuevas que no rebasaron los -250 metros de profundidad. Podría ser que hemos explorado ya todas las cuevas profundas en el Tzontzecuiculi y no encontraremos nada mejor que Altepetlacac.

Como no podemos estar seguros de esto volveremos el año que viene para seguir caminando por estas montañas impenetrables, hasta que Ostotl se apiade de nosotros y nos abra las entrañas del “Tzontze”.

 

Participantes: Franco Attolini (MEX), Alfonso Calvo (ESP), Marta Candel (ESP), José Gambino (ESP), Javier García (ESP), Roberto Legaspi (MEX), Aitor Loitna (ESP), Alejandra López (MEX), Ramsés Miranda (MEX), Enrique Ogando (ESP), David Tirado (MEX), Ángeles Verde (MEX), Gustavo Vela (MEX), Alan Warild (AUS).

 

ENGLISH VERSION

Expedition Tzontzecuiculi 2012;

¡Ay nanita, ay mamita, the world is going to end!

 

 “Exploring here is as hard as hell! If you don’t get skewered by a maguey spine, a rock moves or falls on top of you. The vegetation is so thick that you can’t see the entrances and if that isn’t enough, if you don’t pay attention, you step on a rattlesnake. Just what’s so great about this exploration that we’re willing to suffer so much?” such were some of the comments from expedition member Aitor Lotina (Loti). What could I say? Prospection days are bound to be a little hard if we want to find a cave that goes and we’ll have to cover a lot of territory.

For the fifth time we were in the Sierra Negra in the south of Puebla state, Mexico, to continue our project in the Tzontzecuiculi massif. Once again Franco Attolini, Al Warild and I had invited our friends for a month of finding and exploring new caves.

In 2011 we left Olbastl Koltik at –565 m deep where it slipped into a tight ‘Z’ shaped meander. Even though there wasn’t much airflow one of the party threw some rocks down the next pitch and estimated a 10-15 m drop. Knowing this, we made Koltik our second major objective – the first objective as always was to have a good time with a group of like-minded cavers. Our third objective was to continue prospecting the mesetas, some close, some a long way, a very long way away.

As we planned to be four weeks on the mountain, we stopped in Tehuacán to buy the necessary provisions for our 14 person team. Once we had everything we drove up to Huizmaloc in two pickups and the biscuitmobile (ie biscuits was all the cargo it could carry). Once there, we rented eight mules to take part of the gear and food up to the campsite that we used last year on the meseta at 2300 m. Seven of us went with the gear to start building the camp, while the remaining four stayed below and got bored waiting for the next day’s eleven mules.

Once everybody arrived the construction rate increased and within two days it was done: roof, food, gear, hi-tech toys. The only thing we didn’t have was caves. Even though we had a –500 m cave to look at, we organized several prospecting parties to widen our range of objectives. While some went to the meseta to the west at around 2400 m, others went to the central area where we found a few sótanos, but nothing over 40 m. The days began to slip away and the rerigging of Koltic progressed. Various groups went down each day and returned the same evening. At the same time groups walked and walked through scrub, magueys and loose lapiaz to find caves between 10 m and 50 m deep, but nothing more.

At the beginning of the second week we had a bit of luck on the 2400 m mesesta with an area with several sótanos. A day later there was no shortage of volunteers to descend them. The deepest was ‘Sótano Maria Juana’ at 80 m deep. The other three bottomed out at 70, 50 and 40 metres. Still no luck. Next day another group tried. One pair bottomed a 40 pit while the others took the ramp and 20 m pit that would surely connect with the first group. Surprisingly it instead went down a series of small drops to a meander so full on rock spikes that we had to call it Olbastl Tevitztle (Spike Cave).

Meanwhile “Basque Team” worked on widening the Z meander, moving rocks here and hammering there. After a few days of hard work they managed to bottom the 15 m drop, but didn’t have enough rope for the next one where the cave bifurcated. It took the next trip and  more bad, bad luck: both routes closed off. Only 20 more metres for all that effort. No amount of looking was going to find a passage that wasn’t there. Olbastl Koltik was dead at –587 m deep.

All our hopes now hung on Tevitzle. A two person team reached –130 m after passing a particularly tight meander. Not quite tight enough to actually be impossible or even filter out all but the smallest, but narrow enough to cause suffering and some interesting positions: MeandraSutra. By the third descent we were on our way down an 80 m pitch and the cave continued. By the end of the week we were tackling a 105 m pitch…that ended in a rockfall. The bottoming group looked and looked, but found nothing. Just to make sure, we organized a team of five barbarians who who spent hours looking in every corner and under every rock. Still nothing. They began the derig.

Midway through the expedition three new people arrived. New blood for new cave, if only we could find those new caves.

Two of them started with a derig of Koltik while the other (the largest of course) got to continue down from a window lead at –130 m in Tevitzle. At the beginning of week three all we had was dying caves, but rather than sit around we expanded our prospecting range to mesetas at 2500 m, 2600 m and 2700 m. The results were many many more maguey spikes, more scrub, rocks that broke or rolled only after you put all you weight on them, countless bruises on the legs of all participants, scrapes and scratches from the ‘zarzas’ and sharp branches, half a dozen rattlers, and oh yes a few 50 pits as well.

The window they went to check resulted in a meander that was equally uncomfortable as the first and eventually connected to known cave below. It neither took us further or deeper. Tevitzle too was dead.

By the fourth week, the groups working at 2500 m had some good finds that were so far away they hadn’t carried rope to bottom them. One was a 100 m shaft and the other a walk-in entrance that led straight to a nice pit. The 100 m shaft took three trips to reach the bottom. The first attempt started on the wrong side and the loose rock was too dangerous. Try two attempted the ‘safe’ side (the side where fewer rock fell off), but they ran short of rope. Day three hit bottom at –85m.

The other groups that went even further had a little more luck. That is if you call lucky  starting to walk by 8 am (it is only just light at 7), 2-3 hours walk, watch the clock all the way through the cave in order to exit the cave by 6 and cross the chaotic lapiaz with scratchy bushes and the ever present magueys in time to make it back to the rudimentary track by nightfall for the remaining hours walk back to camp. This far off cave we called Olbastle Suapili (Damsel Cave). The entrance is indeed inviting with an ample walk-in straight onto a 40 m pitch that was first bottomed on minimal gear to a narrow slot. The damsel bottomed to find a meander and another, bigger pitch that choked on a drafting rock blockage, but the climb up to a meander looked hopeful. It went nowhere, but a swing to a parallel shaft did. Another tight meander cave with a very strong draft and so dry that dust inhalation was a problem at times. Some ‘interesting’ tight spots, numerous small pitches and 2 push trips later and the bottom was too tight, but the breeze goes somewhere else, we just have to find it and left the cave rigged for another look next year.

After four weeks on the slopes of Tzontzecuiculi, 14 of us explored some 60 pits between 10 and 84 m deep as well as reaching –382 m in Olbastle Tevitzle, -188 m in Olbastle Suapili and extending Olbastle Koltik all of 20 m to 587 m. Of the five years we’ve been going to the area this was by far the wettest. Days of rain and mist and some impressive storms to soak us on our way home through the scrub.

After all those days wrestling the vegetation we started asking yourselves if there are any more deep cave high on this mountain. Were the two good caves (Altepetlacac at –638 and Koltik at –587 m) the only two up there? Thinking of parallels, in the 80s, an Australian group spent two weeks on Zinzintepetl (20 km to the SE in the same range) and got nothing more than 80 m deep. In 2004 cavers from Quebec also spent time high on Zinzintepetl and only got as deep as 250 m. Could it be that we’ve finished off all the deep caves and won’t ever find anything as good as Altepetlacac. I suppose we’ll never know, so with that hope and the knowledge that a lot of water flows out from under this mountain, we’ll be back for another season in this land of loose karst and sharp bushes just to see if Tzontze does have one more deep cave in it.

 

Participants: Franco Attolini (MEX), Alfonso Calvo (SP), Marta Candel (SP), José Gambino (SP), Javier García (SP), Roberto Legaspi (MEX), Aitor Loitna (SP), Alejandra López (MEX), Ramses Miranda (MEX), Enrique Ogando (SP), David Tirado (MEX), Ángeles Verde (MEX), Gustavo Vela (MEX), Al Warild (AUS).

 

 

 

 

 
 

 

 

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