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NAKANAÏ
Nueva Guinea Papua
Enero - Febrero 1998
Cavidades
Muruk y Arcturus - Surgencia de la Cabellera de Berenice:
La travesía
más profunda del hemisferio sur (-1178 m.) (17 km).
El objetivo principal de la expedición
fue terminar la exploración de la cavidad Muruk, liderados por Jean
Paul Sounier, que durante años organizó numerosas expediciones en la
zona. En 1995, los espeleólogos de la expedición “Hemisferio Sur,
Objetivo primer -1000” acabaron en la cabecera de un pozo de 20 m.,
en el cual un río subterráneo, con un caudal de 2 m³ por segundo, se
precipitaba rugiendo. Seiscientos metros más adelante y 70 m. por
debajo, se encontraban las galerías superiores de la surgencia de la
Cabellera de Berenice. Se consiguió esta unión tras numerosas puntas
detrás del sifón situado a 600 m. de profundidad. Cada una de las
puntas suponía entre tres y cuatro días de permanencia subterránea.
Las puntas de 20 horas intentando conectar aguas arriba no eran
menos duras. Cada una de éstas suponía 400 m. de cuerdas colocadas
en pasamanos y escaladas. A la salida, 500 m. de cuerdas equipadas
en el cañón de la Galowe ponían la guinda a estas exploraciones.
Finalmente, el equipo franco-español (Buldo,
Michel, Monika, Helene y Zape) consigue conectar con el equipo
australiano (Alan, Greg y Mark) tras haber consumido el último metro
de cuerda, la última chapa y el penúltimo spit. Tras la fiesta de
encuentro, los australianos salen por Berenice con Helene y Monika
como guías y los demás inician el ascenso hacia Muruk con los
equipos de buceo dejados al otro lado del sifón. A la llegada al
sifón encuentran algo extraño. Todo el material de buceo había sido
arrastrado por una crecida y lo encuentran disperso en una gran
galería tras el sifón. Neoprenos por un lado, aletas por otro, las
luces más allá, las botellas golpeadas… Tras encontrar casi todo,
pasan el sifón y consiguen perderse en alguna de las escaladas de la
zona de entrada de Muruk. Finalmente salen a la superficie y
coinciden con la llegada de los australianos.
Se buceó el sifón de la vecina cavidad
Arcturus con el fin de unirla con Muruk pero aparte de una crecida
en los pozos, no encuentran un sifón permeable, siendo éste pequeño
y profundo. Una escalada en el fondo tampoco da resultados.
Cavidades de la Cruz del Sur y
Aldebarán - Surgencia de Mayang:
Hacia el segundo -1000 del
Hemisferio Sur
El enorme río que sale de Mayang
(Surgencia de la Galowe; caudal : 20 m³/s ) no ha sido aún explorado
por espeleólogos. Dos cavidades (la Cruz del Sur, -209 m., y
Aldebarán, -241 m.) podían ser sus cabeceras.
Tras diez días de exploraciones
partiendo de un campamento avanzado, se consiguen escasos
resultados.
En las primeras exploraciones de la
Cruz del Sur una gigantesca crecida sorprendió a un equipo en una
galería entre dos sifones temporales. La presión de sus altímetros
no dejaba de aumentar y les pitaban los oídos. Finalmente dejo de
subir el agua y tras varias horas pudieron subir a la superficie
aterrorizados donde sus compañeros ya les daban por muertos. En la
exploración del 98 teníamos “la mosca detrás de la oreja” observando
la enorme extensión de valles que vertían sus aguas hacia la entrada
de la Cruz. Los troncos de decenas de metros hechos trizas en su
interior y el estrecho sifón del fondo no ayudaban a “espantar la
mosca…”
La expedición
Se envió un equipo de 5 personas
quince días antes para preparar la llegada del grueso del grupo (25
en total). Éstos se encargarían de las compras de comida y todo lo
necesario para permanecer dos meses aislados en plena selva
tropical.
Dos días de porteo en helicóptero
fueron necesarios para trasladar todo el material al campamento
base. Un equipo de seis personas fue lanzado autónomamente para
pasar 10 días en busca de una gran cavidad (Arricot) que había sido
localizada desde el aire en la anterior expedición. Finalmente se
localizó después de 5 días de talla a machete, resultando ser sólo
una gran boca.
Mientras tanto los demás miembros del
equipo montaban el campamento base y el de la surgencia de Berenice
y empezaban las puntas en Muruk y su fuente.
El equipo del Arricot es recogido por
el helicóptero y llevado al campamento de Berenice donde encuentran
al nuevo relevo de los anteriores equipos en la surgencia.
Las puntas se centran en la unión de
las dos cavidades. Una vez conseguida se comienza la exploración de
los afluentes pre y post sifón.
La tarde en la que se termina de
desinstalar Muruk coincide con una apoteósica tormenta tropical.
Normalmente por la boca de Muruk no entra agua, pues bien, esa tarde
entraban 2m³/s. Un equipo que se encontraba desinstalando las
cuerdas que bajaban a Berenice por las paredes de la Galowe escuchó
una gigantesca explosión producida en la Cabellera de Berenice que
los dejó con los pelos de punta. No hizo falta decir nada, las
miradas cruzadas de los que escucharon la explosión fueron
suficientes.
Quince días antes del final, otra
nueva rotación de helicóptero desplaza a parte del equipo al
campamento de la Cruz del Sur para dedicarse durante esos días a
explorar esa zona del macizo.
Durante los dos meses de expedición
contamos con la inestimable ayuda de un equipo de seis Papúes que
nos ayudaron en diversas tareas: talla de caminos, porteo de cargas
entre campamentos, guías, etc.
Los espeleólogos participantes de
Francia, Bélgica, Québec, Australia y España, encontraron grandes
dificultades en la exploración de estas cavidades:
Desplazamientos de 12 horas entre el
campamento de la Cabellera y el de Muruk.
Malaria, más de la mitad de los
componentes de la expedición fueron contagiados por la picadura de
los mosquitos pese a los tratamientos profilácticos.
A 2000 metros de altura, con
temperaturas de 35 ºC y una humedad ambiente cercana al 100% , la
deshidratación era acentuada por la falta de agua en el bosque
ecuatorial.
Tras pasar un ciclón por la zona dos
años antes, el bosque de grandes árboles había sido sustituido por
bambú y pequeños árboles que nos frenaban la progresión. En
ocasiones abrir 300 m. a maquete suponían 8 horas de trabajo de tres
personas.
Muruk para mí, es una de las
cuevas más bonitas que conozco. Caliza clara, sin barro, brillante,
agua sin medida, temperatura ideal, instalaciones complicadas,
pasamanos interminables, cangrejos troglobios…
Los montes Nakanaï son realmente otro
planeta, un viaje en el tiempo, a la prehistoria…
Zape
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